miércoles, 7 de abril de 2010

El asunto de la visión



Les comparto que estoy estrenando un par de lentes de contacto. Resulta que desde que me enteré que estaba embarazada y conforme pasaban los días, mi visión se nublaba un poquito más. Uso lentes desde que estaba en la preparatoria (sí, hace mucho tiempo) y siempre me ha gustado traer lentes de armazón pues creo que son un lindo accesorio que ha formado parte de mi identidad desde entonces. Peeeero sucede que eso de la vista nublada no me parecía tan normal, sobre todo porque justamente hace un año había cambiado el aumento de mis lentes. 

Total que llegó el día en que de plano ya no alcanzaba a leer una gran cantidad de letreros y en las noches las luces de plano se estrellaban, así es que decidí averiguar qué sucedía con mis ojitos en la óptica más cercana y, en efecto, mis dioptrías habían cambiado por completo. Como es normal para mí, le pedí al fulanito que me atendía que me cotizara unas nuevas micas para mis viejos armazones (por eso de que ahorita no hay que gastar el dinero por vanidad), pero para mi sorpresa me enteré que era muy probable que el asunto de las dioptrías se modificara de nuevo cuando naciera Nicolás. ¡Ah caray! a buena hora me voy enterando que, junto con muchas otras cositas, el embarazo también provoca un cambio en los ojos, lo que implicaba que estuviera más ciega de lo normal y que, además, en unos cuantos meses volvería a cambiar. Por supuesto no era conveniente que cambiara las micas de mis lentes, porque en un poco tiempo tendría que volverlo a hacer.

Por motivos de una sana incredulidad (ya saben, más vale confirmar los datos con un experto), me comuniqué con una amiga que es oftalmóloga y le pregunté sobre el asunto, en efecto los datos proporcionados por el oculista eran ciertos. Total que para no hacerles el cuento más largo decidí que mi opción era comprar unos lentes de contacto para usarlos mientras mi vista se esté modificando y una vez que la cosa se estabilice regresar a mis viejos lentes de armazón. Y así fue, me lancé de nuevo a la óptica y para mi suerte (y el tipo de ceguera que manejo: astigmatismo y miopía) tuve que comprar los lentes de contacto más caros de todos, porque los baratos y deshechables no sirven para mi problema jajajaja. 

El miércoles pasado me habló el señor tan ambale que me atendió para decirme que ya podía ir por mi nueva adquisición, cosa que me dió mucho gusto porque me habían dicho que me los entregaban hasta este viernes, así es que feliz de la vida fui por ellos y después de una clase express para usarlos (pues nunca había usado unos) por fin veo el mundo con claridad de nuevo. Eso si, a penas me estoy acostumbrando pues los primeros días sentía como si trajera una basura en el ojo todo el día, y además mi cara se veía un poco extraña en el espejo... pero bueno, lo importante es que veo muy bien (mientras dure el efecto del embarazo).

Saludos de la Mamá de Nicolás para todas aquellas mamis que han tenido que cambiar sus lentes.

1 comentario:

valeria dijo...

Me impresionó este post, jaja he contado ya como cuatro veces la historia. De verdad es impresionante nuestro cuerpo y cómo puede cambiar!!! ¿Cómo te has sentido con los lentes de contacto?
Un abrazo :)