viernes, 15 de abril de 2011

Cosas que pasan



No sé si ustedes lo recuerden, pero en una ocasión escribí una entrada que se titulaba El plan se apestó (literal), bueno pues si no lo han leído les recomiendo que lo hagan, seguro les sacaré una sonrisa. El chiste es que hoy quiero contarles una anécdota similar...

Siete meses después y pensando que una ya tiene todo bajo control he vuelto a ser víctima de la ingenuidad materna. Resulta que hoy, Nicolás, su papá y yo fuimos a comer a la Plaza ya que es un lugar cercano al trabajo de mi maridito, tiene aire acondicionado (por eso del terrible calor) y además queríamos aprovechar para comprarle un traje de baño a Nicolás, pues mañana, por primera vez en su vida, nadará en una alberca.

Terminamos de comer, fuimos a hacer las compras mencionadas y hubo un momento en el que mi sentido del olfato detectó un olor sospechoso, rápidamente pensé que Nicolás necesitaba un cambio de pañal. No están para saberlo ni yo para contarlo, pero el papá de Nicolás también necesitaba ir al baño (es parte importante de la historia, de verdad jajaja); así es que tomé mi millón de cosas (la carriola con Nicolás, la pañalera, mi bolsa y las bolsas con las compras) y entré al baño de Liverpool como quien sabe que tiene asegurado el triunfo.

Cabe señalar que en ese baño, el lugar para cambiar a los bebés es una especie de "cuneta" empotrada en un sector de los lavamanos, no uno de esos triques de plástico que se doblan en la pared. Bueno, pues saqué mis herramientas de trabajo y revisé si Nicolás había hecho popó (es importante saberlo antes de empezar con el cambio, trust me), para mi sorpresa no era el caso, así es que pensé "uuuffff, que suerte, esto será rápido". Desabroché el pañalero de Nicolás y le quité el pañal sucio... el efecto del aire acondicionado fue inmediato, mi pequeño se hizo pipí (solamente un poquito)... RAYOS!!! esto ya no me sucedía jajajaja, resiganada saqué el cambio de ropa y más toallitas húmedas mientras Nicolás chapoteaba (ya se imaginarán).

Como pude limpié el charquito que se había formado en el cambiador y sequé a Nicolás quien todavía no traía pañal nuevo (cómo se lo iba a poner si todo estaba lleno de pipí), le quité su ropa mojada y le puse un nuevo pañalero para que no le diera frío (por el aire acondicionado). Ya que tenía más o menos controlada la situación, pensé en poner de pie a mi pequeño para terminar de limpiar y poderle poner el pañal nuevo... justo cuando hice este movimiento siento calientita mi panza NOOOOOO jajajajaja Nicolás estaba haciendo pipí de nuevo!!! me empapó y después terminó haciendo un mega charco de pipí en el suelo... RAYOS!!!

Lo primero que pensé fue en llamarle al papá de Nicolás al celular para que me ayudara, total no había nadie más en el baño y Nicolás seguía semi desnudo, yo empapada, el baño batido... necesitaba ayuda. Como se imaginarán mi llamado no tuvo éxito y el papá de Nicolás estaba ocupado en el otro baño (así es que no podía asomarme a pedir ayuda) jajajaja. Terminé brincando el charco del piso con bebé y pañal en mano y cambiándolo junto a uno de los lavabos. Luego volví a brincar el charco para quitar todos los tiliches de la carriola y sentar a Nicolás (los tiliches terminaron en el suelo, lejos del charco mencionado). Luego busqué infructuosamente un trapeador o a una señora de limpieza y terminé con montones de papel de baño en el piso.

Cuando terminé de medio limpiar entró una chava al baño, me alegré de que Nico ya estuviera vestido y sentadito y que el charco hubiera desaparecido... quise pensar que no vió mi playera empapada en pipí. Salí veloz a buscar al papá de Nicolás (nos encontramos en la entrada al baño) le dejé al pequeño y al montón de cosas y regresé al baño a limpiarme). Traté de "lavar" la playera en el lavabo, pero me di cuenta a tiempo de que el resultado sería peor, así es que me resigné y con el secador de manos automático esperé pacientemente a que se secara.

Finalmente salí fatigada del baño para encontrarme con mis muchachos... Nicolás feliz y su papá con cara de "what", le expliqué lo sucedido, se burló un poco de mi, luego se compadeció y finalmente agradeció que no hubiera sido él el del percance pues tenía que regresar a la oficina. Y esa fue mi historia del día de hoy.

Fatigada pero ya limpia y en casa, se despide La Mamá de Nicolás.

2 comentarios:

Manuelita dijo...

jajajaja esas son los gajes del oficio de ser mamá!!

A mi si me fue mal, una vez mi pequeña se enfermó y camino al médico me vomitó encima afortunadamente le llevé ropa de cambio...pero no para mí :S ya te imaginarás el aroma que dejé por toda la Clínica jeje

Lali en la espera dijo...

jaja mami de nicolas es tan bueno leer tus historias para irme instruyendo en este arte de ser madre jajaja te platico que yo tambien sere madre de un nicolas pero mi bebe se llamara nicolas agustin... hermoso nombre definitivamnete o no?? jajaja gracias por compartir tus historias